AVARICIA

 

AVARICIA



En un mundo de precariedad; donde es mejor ver, oír y callar, ¿dónde queda la dignidad?

No paran de prometer cosas por el bien de la sociedad, que resultan ser bombas de humo, porque intención nunca la hubo. Y en cuanto logran lo que quieren sufren de amnesia repentina que les hace olvidar aquello que dejaron atrás.

Pero, ¿qué es aquello? ¿Meros objetos con los que jugar y/o entretenerse? ¿O estamos hablando de PERSONAS? Con ganas de vivir y de contribuir por el bien común sin tener que morir o dejarnos la salud en el intento.

Y no hablo de hacernos ricos, ni mucho menos; sino de tener un sueldo en condiciones para poder llevar una vida mínimamente cómoda, con todos nuestros derechos y libertades o, al menos, con la opción de tener oportunidades y posibilidades.

¿Dónde quedó eso de <<estudia para tener un futuro mejor>>? Si no paramos de estudiar ni formarnos para continuar avanzando y aquí seguimos, anclados en la misma situación. Con puestos de trabajo donde te ofrecen un salario que no sabes si llorar o buscar la cámara oculta porque, sin duda, alguien debe estar divirtiéndose a costa tuya.

Y si lo que pretendes es tener un negocio propio te enterrarás en impuestos que pagar para poder realizar la labor que quieres desempeñar.

O quizás es verdad que no son conscientes de la realidad en la que vivimos, de lo que cuestan hoy en día las necesidades básicas, esos mínimos comunes que todo el mundo aspira lograr: tener un lugar donde vivir y poder alimentarse, sin tener que elegir entre una cosa u otra porque para las dos no llega ni en broma.

A no ser que tengas a alguien con quien compartir tu vida y, en ese caso, gastos. Porque absolutamente todo está montando para que necesites de otra persona para vivir y tener la opción de independizarte. De lo contrario, ¿quién podría pagar un alquiler o hipoteca con un único sueldo sin, repito, morir en el intento?

Nos estamos volviendo locos con el coste de todo, en general, y en algún momento tendrán que pausar el escenario o acabará explotando por algún lado; sólo espero que lo haga en el sitio indicado.

No obstante, ve con cuidado y ten todo en orden, que estamos a un paso de tener que censar el número exacto de lechugas que crecen en tu huerto, no vaya a ser que asomen más vegetales de los permitidos y te metas en un buen lío.

 

© Sara Guerrero Gómez

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