UN SER MÁGICO NUNCA LLEGA TARDE NI PRONTO
LLEGA EXACTAMENTE CUANDO SE LO PROPONE Un día, paseando por Cortilandia encontré a otro ser mítico que, como yo, parecía no hallarse en el lugar donde había sido ubicado. Era un mundo singular, de 100% algodón, de telas y medidas varias que en mi vida había escuchado. Por suerte, a pesar del extraño, estricto y uniformado paraje, pude notar la magia que este ser contenía (con tintes desafiantes) cuyo afán era proteger a todo amigo con el que se topase, amenazando con sacar su katana a la mínima señal de alarma que se pusiera por delante. No sé qué me llamó más la atención, si eso o su sentido del humor, pero al poco pude constatar que estaba tan mal de la cabeza como yo. Estherkiddo se hacía llamar, por aquello de la katana y de que siempre tenía ganas de matar. Rabia contenida parecía guardar, aunque yo intuía que en verdad lo que escondía valía mucho más. Y así pude ir cerciorándolo en las muchas aventuras que decidimos correr juntas: Desde el modo reboce por la playa e...